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Un Gigante Dormido PDF Print E-mail
Written by Administrator   

Si algo realmente impactaría al mundo moderno,  sería una iglesia llena del poder del Espíritu Santo, lamentablemente para muchos, este poder no esta siendo usado en su plenitud,   nos falta la relación íntima con la maravillosa persona del Espíritu de Dios, muchas veces nos dormimos y no le buscamos en oración, Jeremías 3:3 dice: “Clama a mí y te responderé y te mostraré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”

 

Puesto que somos “ pueblo adquirido por Dios para anunciar las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable  “(1a de Pedro 2:9) como cristianos deberíamos tomar el reto, y vestirnos de nuestro Señor Jesucristo y  de la revelación, poder e inspiración del Espíritu Santo,  para poder cumplir con la gran comisión.

 

Cuando nos atrevamos a llevar el mensaje de las buenas nuevas a ese mundo perdido en la oscuridad, descubriremos todo lo que el Señor Todo Poderoso puede hacer en esas personas tan necesitadas de salvación, sanidad y liberación.

 

El Espíritu Santo de Dios redarguye los corazones de pecado y hace que el mensaje de la cruz de Cristo sea como el faro de luz en medio de la tempestad, nos guía a puerto seguro, a los pies de nuestro Salvador el Señor Jesucristo

 

El Espíritu Santo fue enviado con una misión por la voluntad del Padre y el Hijo, para revelar su victoria sobre la muerte y el infierno. Nuestro cristianismo es sobrenatural  y no es como muchos piensan una religión, sino una manera de vivir nuestra vida siguiendo las pisadas que nos dejó Jesús,  siendo  sus discípulos podremos vivir de gloria en gloria. Para demostrarle al mundo que ninguna religión salva, sino solamente nuestro Señor Jesucristo, no por obras para que nadie se gloríe, sino por su gran misericordia.

 

Al principio, sus discípulos se vistieron de valor.  Ellos fueron a liberar a los cautivos del poder de las tinieblas y a destruir las obras del diablo, tomando una vez más lo que le pertenece a Dios.  Los cristianos vivían en un triunfo santo.  No digo con esto que vivían en un glorioso estado de prosperidad financiera o que era un evangelio fácil sino digo que  “los cristianos vivían en santidad gloriosa, y en el triunfo del Hijo de Dios.

 

Los cristianos vivían concientes que eran templo  y morada del Espíritu Santo y  que debían vivir para darle gloria y honra a Dios

 

“De cierto, de cierto os digo:  El que en mi cree,  las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque yo voy al Padre” . Jn. 14:12

 

Y esto se cumplirá a través del Espíritu Santo como lo profetizó el profeta Zacarías.  “No con ejército,  ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.”  (Zac. 4:6)

 

En muchas áreas hemos caminado en la luz de la Palabra de Dios y hemos sido bendecidos hasta una medida.  Pero Dios quiere que vivamos en la plenitud de todo lo que El tiene para nosotros.  Dios desea que le conozcamos y que fluyamos con el Espíritu Santo para que pueda cumplir lo que él quiere hacer a través de nosotros en estos últimos días.

 

Aunque no sabemos el tiempo en que Jesús ha de volver, adoremos al Señor y busquemos su rostro, debemos de estar más sensibles a la Palabra de Dios y a su Espíritu, para poder cumplir el propósito de Dios en la tierra antes de la venida de Jesús.  Tenemos que aprender a ser la Iglesia de Jesucristo a la manera de Dios.  Esto se refiere a que seamos guiados por el Espíritu Santo para hacer “las obras mayores”  que glorificarán al Cristo Resucitado.

 

Hagamos su voluntad, en Marcos 16:15-18 dice:

 

“Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.  El que creyere y fuere bautizado , será salvo; mas el que no creyere será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán”