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Es necesario que todo siervo de Dios sea quebrantado en su hombre exterior para que pueda producirse la Liberación del espíritu.
Una de las semejanzas que Nee utiliza es la del grano de trigo, en cuyo interior late el germen de la vida pero recubierto por una dura cáscara. Si ésta no se quiebra, la vida encerrada en el interior no puede manifestarse. Otra de las semejanzas utilizadas es la del alabastro de nardo puro. Para que la fragancia pueda llenar la casa, es imprescindible que el alabastro sea quebrantado. Así es como llegamos a entender por qué nuestra vida, servicio y devoción a Dios se hallan tan estrechamente vinculados a la experiencia del quebrantamiento.
El método que el Espíritu Santo utiliza, varía según el predominio que nuestros pensamientos o afectos tienen sobre todo nuestro ser. En éste el orgullo debe ser quebrantado; en aquel la vanidad; en el otro su sentido de superioridad; en el de más allá la sabiduría humana y en éste su propia suficiencia. Dios desea una voluntad rendida incondicionalmente a El. Sólo entonces se produce el gran cambio y solo así nuestro orgullo, obstinación, egoísmo, severidad para con los demás, etc. , dejan de ser un obstáculo y llegamos a ser lo que el Señor anhela que seamos: “mansos y humildes de corazón”. Para efectuar esta operación son necesarios el fuego del Espíritu Santo con su tremendo poder y los ríos de agua para limpiar a fondo.
Es el deseo del corazón de Dios que la iglesia pueda conocerle de la manera mas plena, que su pueblo pueda ser cada vez más fructífero para El, y que el Señor pueda encontrar el mínimo de impedimento en nosotros y que El pueda ser liberado completamente a través de nuestro espíritu disciplinado y vivificado.
Con toda seguridad, ésta es la hora en que el campo de batalla está en el alma. Mientras el Señor está buscando obrar a través del espíritu vivificado, Satanás está buscando hacer su obra por medio de la vida natural del alma, que aún no haya sido traída bajo el control del Espíritu Santo.
LECTURAS BÍBLICAS
“De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.” (Juan 12:24, 25 )
“Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.”
“Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.” (Juan 4: 23, 24)
“Porque ¿Quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios...Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.” (1ª. De Cor. 2:11, 14)
“...el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica.” (2ª. De Cor. 3:6)
“Porque testigo me es Dios a quien sirvo en mi espíritu en el evangelio de su Hijo...”
“Pero ahora estamos libres de la Ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra.”
“..para que la justicia de la Ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne. Sino conforme al Espíritu. Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistas contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.”Romanos 1:9ª.; 7:6; 8:4-8)
“Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne..Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley... Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.”
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