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María había leído y aprendido mucho. Había descubierto que el mundo no es sólo ese pequeño grupo de creyentes con quienes se congregaba. Descubrió amigos que tenían otros sueños, otros planes, gente que vivía la vida "sin límites", que no tenía miedo de "ir al fondo de las cosas".
Pero María fue testigo de la resurrección de su hermano, entonces... algo hermoso se quebró dentro de ella. Casi sin darse cuenta, se sintió como un águila volando por espacios infinitos. ¡Tuvo un encuentro personal con Jesús!
María unge los pies de Jesús
Su gratitud fue tan grande que, durante una fiesta, en medio de mucha gente, quiebra su vaso de alabastro (su corazón quebrantado) a los pies del Señor, y los unge con el perfume de nardo puro de mucho precio (su espíritu humilde y arrepentido, pagado por precio con la sangre del Cordero (1ª Cor. 6:20)), se une al de Jesús, y brota de esa unión un olor (olor de Cristo ) (2ª Cor. 2:15)), que llenó la casa, que llenó todo su ser, de ese olor de Cristo, de la gloria de Dios que se expande más allá de la casa y que hace que otras personas se den cuenta que Jesús está allí y vayan a donde está El. Vean a Lázaro resucitado, la vean a ella con gozo, y por esa causa crean en Jesús.
Su amorosa acción que pretendió pasar inadvertida quedó al descubierto cuando el aroma inundó la casa y junto a las miradas de reproche y palabras de censura de algunos testigos, recibió el perdón de sus pecados y con ello el anhelo de una nueva vida.
Aquella María que decía: "Esa es la historia de mi vida: un error tras otro, una tontería tras otra. ¿Y qué resta?. - Sólo harapos, sólo pedazos que nadie podrá juntar. La vida concluyó. -Ya no hay más futuro para mi, nadie más cree en mí, todos me condenan, fui ignorante, yo no sabía, me siento pecadora y miserable".
Aquella María que oía a Jesús, en la pena por la muerte de su hermano tiene un encuentro personal con Jesús y fue perdonada y transformada. Había descubierto el secreto de la victoria: estar siempre al lado de Jesús. De repente, ella comenzó a verse como Jesús la veía : pura, noble y llena de posibilidades futuras.
Ya no era una pecadora porque El estaba entre ella y su pasado; y El es lo que hace la diferencia entre el pasado y el presente, entre la vida y la muerte, entre el fracaso y la victoria. Su inmensa tristeza (estaba perdida, se sentía culpable y miserable, acabada, sin esperanza y sin futuro) le había hecho dudar de su amigo Jesús, de dudar del amor de su amigo entrañable. ¡María venció!. Y sabía que su corona era estar junto a El.
Sabes, cuando Jesús perdona, olvida. El arroja tu pasado en lo profundo del mar y te muestra el azul límpido de un cielo sin límites, lleno de posibilidades futuras, "lleno de esperanza para tu porvenir" (Jeremías 31:17).
María es testigo de un milagro en su hermano Lázaro, se da cuenta del inmenso e incondicional amor de Jesús por ella y sus hermanos, llora con El, y ocurre el milagro en su vida: "es perdonada y transformada". Este es el poder del Amor de Dios.
María le es dada la gracia y don de Dios, la salvación, su fe la ha salvado dice el Señor, el milagro más grande ha ocurrido en su vida, y en agradecimiento le unge los pies con el perfume de nardo puro, le seca los pies a Jesús con sus cabellos (en aquellos días, soltarse el cabello era algo que sólo hacían las mujeres de la calle), le besaba sus pies y sus lágrimas de amor caían en esos hermosos pies de Jesús," ¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sión: ¡ Tu Dios reina! "(Isaías 52:7).
Jesucristo murió por todos nosotros para darnos una nueva vida, lloró con nosotros, nos permitió enjugar con lágrimas y besar sus pies (perdonar a otros las ofensas), ungir sus pies con el perfume de nardo puro (unir nuestro espíritu al suyo), para dar a los demás ese olor de Cristo, "Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden" (2ª Cor. 2:15) . "Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante"(Efesios 5:2). "Ese olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios"(Filipenses 4:18), que llena la casa de Dios, Jesucristo Señor nuestro.
Esa fragancia es una posibilidad real para el cristiano. Deja crecer el círculo de utilidad de tu vida sirviendo al Señor y a tu prójimo. Una palabra de consuelo al que sufre, una sonrisa a un niño, una caricia a tus amigos, a tus hijos, a tu esposo, a tus padres, serán como un rico perfume de nardo puro de mucho precio que para nadie pasará inadvertido.
Jesús escogió tanto a mujeres como a hombres para ser sus amigos especiales. Aceptó sus demostraciones de aprecio, las que calificó como algo bueno, hermoso. Nunca dudó en ministrar a las mujeres. Y demostró que era posible asociarse con ellas en un plano elevado y espiritual.
¡Brindémosle hoy a Dios el amor y la adoración de nuestros corazones redimidos y nuestros dones con una devoción eterna, el sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre (Hebreos 13:15).!
¿QUE ES LA GRATITUD?
GRATITUD: es la virtud por la cual una persona reconoce, interior y exteriormente los regalos recibidos y trata de corresponder en alguna forma por lo que recibió.
Esencialmente la gratitud consiste de una disposición interior, un corazón agradecido que cuando es genuino trata de alguna forma de expresarse en palabras y en obras. Consecuentemente incluye tres elementos: Reconocimiento de que un regalo ha sido recibido, apreciación expresada en agradecimiento y en lo que sea posible regresar de alguna manera aunque esto jamás es un pago de lo que se ha recibido en forma gratuita y en nuestro caso hemos recibido la salvación inmerecidamente la cual jamás podremos pagar.
Lo menos que podemos dar a Dios por su amor y bondad hacia nosotros es rendirle adoración y consagrar nuestra vida entera a su amor y servicio.
Hemos recibido inmerecidamente nuestra libertad, nuestras cadenas con las que estábamos presos fueron rotas y la cárcel en la cual nos tenía cautivos Satanás fue abierta cuando Jesús pagó con su sangre el precio de nuestro rescate al Dios del Universo; Jehová de los Ejércitos.
Lucas 17:11-19
Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros! Cuando El los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes . Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados.
Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz, Y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano .
Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿Dónde están? ¿ No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero? Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.
Este pasaje me hace recordar como el pueblo de Israel fue liberado de la esclavitud de Egipto con gran poder y señales y maravillas y anduvo todo el tiempo renegando con su corazón endurecido por todo el tiempo que estuvo en el desierto, añorando muchas veces los ajos y las cebollas de Egipto, murmurando contra la autoridad de su líder espiritual que era Moisés pues pensaba que Dios tenía la obligación de llevarlos a la tierra prometida y en su corazón no supieron agradecer a Dios por todo lo que les había dado. Siendo la figura de autoridad Moisés; peleaban y murmuraban de él todo el tiempo porque las cosas no les salían como ellos querían.
Los leprosos hicieron lo mismo, pensaron que Jesús tenía la obligación de sanarlos y no le dieron las gracias excepto el samaritano que no era del pueblo de Israel y quien además no se trataba con los judíos. El si pudo ver el milagro de Jesús como un gran regalo y por eso regresó agradecido.
Hoy en día vemos esta falta de gratitud en los algunos hijos hacia sus padres, en algunos de los miembros de las iglesias hacia sus pastores, y en algunas de las personas que vienen a este país y reciben tantos beneficios y no reconocen que es Dios obrando a través de otros para bendecirlos.
Recuerdo la historia de un granjero en los Estados Unidos que vivía en su granjita muy felíz y agradecido, hasta que creció y se fue a estudiar a la ciudad grande, el cuenta como comenzó a llenarse de orgullo y a comparar las bendiciones que tenía con las bendiciones que otros tenían, su auto viejo con el ultimo modelo de otros, su ropa, su vivienda etc, y poco a poco su corazón se fue haciendo ingrato y malagradecido y en vez de sentirse satisfecho por el privilegio que había alcanzado al ir a una escuela en la ciudad, se quejaba porque no tenía lo que los otros tenían.
Agradecidos debemos valorar lo que tenemos en vez de preocuparnos por lo que no tenemos, agradeciendo los malos momentos porque nos hacen mas fuertes y mas sabios no olvidando que debemos vivir en la voluntad de Dios, obedeciéndole y adorándole y siendo una persona optimista que reconoce que todo obra para bien para aquellos que conforme a su voluntad son llamados.
Cuando usamos la llave de la gratitud, se abre la puerta del contentamiento y experimentamos una vida sin afanes y sin necedades, porque Dios es el que cuida de nuestras necesidades y se mueve en nosotros con misericordia.
Un hermano que vivía en otra provincia, ganaba muy buen sueldo, y era el sostén de su madre viuda, como era soltero y sin mayores preocupaciones se gastaba todo su sueldo y se llenaba de deudas al usar sus tarjetas de crédito. Un día perdió su trabajo y estuvo así durante seis meses en los cuales padeció mucho sobre todo por la preocupación de su madre a quien no podía enviarle dinero y el acoso de sus acreedores. Dios le tuvo con lo necesario para subsistir y a su madre también le proveyó, pero a pesar de las muchas oraciones no le dio trabajo hasta que reconoció que había sido un mal mayordomo con el dinero que Dios le había dado. Hasta hace pocos días el Señor le dió un mejor empleo del que tenía anteriormente y ahora se siente muy agradecido porque va a poder pagar sus deudas y enviarle de nuevo dinero a su mamá.
Así de bueno es nuestro Padre celestial, cuando el cierra una puerta, abre otra mejor, pero hasta que aprendemos lo que El desea enseñarnos.
Sea nuestra gratitud hacia Dios y hacia los hombres y no olvidemos tener contentamiento en todo con gozo.
Salmo 1004-5
“Entrad por sus puertas con acción de gracias, por su atrios con alabanza.
¡Alabadle, bendecid su Nombre porque el Señor es bueno! ; para siempre es su misericordia, y su verdad por todas las generaciones.
Romanos 7:25
Gracias doy a Dios por Jesucristo Señor nuestro.
¿Dónde está oh muerte tu aguijón? ¿Dónde oh sepulcro tu victoria
mas gracias sean dadas a Dios el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento.
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