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Diligentes: (Buenos trabajadores) Debemos poner todo nuestro empeño en hacer la obra del Señor, tratando de hacer nuestra labor con excelencia como para El y no para que nos miren los hombres.
Tenemos el ejemplo de Jesús en la parábola de la oveja perdida, como deja las noventa y nueve en un lugar seguro (el redil) y luego va en busca de la que se había perdido hasta que la encuentra.
Estables: El Señor desea que nuestro sí sea sí y nuestro no sea no, debemos ser firmes en nuestras decisiones y propósitos, firmes en cuanto a nuestro pacto con Dios de seguirle a pesar de todo y cueste lo que cueste.
Tenemos como ejemplo a Pedro, con su carácter tan impulsivo, pero no se mantuvo firme en seguir al Señor en los momentos de prueba, llegando a negarlo, luego que se afirmó en su llamado a pastorear las ovejas, llegó hasta el martirio por seguir a Jesús. En 1ª de Corintios 15:58 dice: “Así que, hermanos amados míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre sabiendo que nuestro trabajo en el Señor no es en vano”.
Ser amorosos: Darse a los demás, amándoles a pesar de las circunstancias que se puedan presentar, perdonando sus ofensas y viéndoles como instrumentos para formar carácter en nuestra vida.
Buenos oidores: (Discernir sobre lo que se dice) Debemos aprender a oír lo que nos dicen, lo que no nos dicen y lo que nos quieren decir. Ser buenos oidores, crucificando nuestra carne.
Tardos para hablar: Santiago Cap. 3 : “Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación. Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto,
capaz también de refrenar todo el cuerpo. He aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo. Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere. Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno.
Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana; pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal. Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios. De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. ¿ Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga? Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce.¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica.
Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa.
Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.
Dispuestos a sufrir: (Lucas 6:20-23) “Y alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque seréis saciados.
Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis.
Bienaventurados seréis cuando los hombres os aborrezcan, y cuando os aparten de sí, y os vituperen, y desechen vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre.
Gozaos en aquel día, y alegraos, porque he aquí vuestro galardón es grande en los cielos; porque así hacían sus padres con los profetas.
Fieles Administradores: 1ª de Corintios 4:1-2 “ Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios.
Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel.”
Fidelidad a la Palabra: Se nos requiere obedecer la Palabra y no acomodarnos a las corrientes del mundo.
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