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¿Cómo tratar con mis emociones? PDF Print E-mail
Written by Administrator   

En ocasiones nos sentimos muy afectados emocionalmente, y el deseo de Dios es que maduremos en esa área y aprendamos a dominar las emociones, no a suprimirlas, ni dejarnos llevar desenfrenadamente por ellas. En la Biblia dice que “Como ciudad derribada y sin muros es aquel cuyo espíritu no tiene riendas” Esto nos lleva a pensar en la importancia de dominar nuestras emociones, pues no nos gustaría ser como esa ciudad a merced de los saqueadores, (en nuestro  caso los demonios) ellos siempre están buscando una oportunidad para robar, destruir y matar. y es por esta razón que debemos clamar por la ayuda del Espíritu Santo, quién está presto a auxiliarnos.

Usted y yo jamás podremos decir que tenemos dominio total sobre nuestras emociones a menos que tengamos un conocimiento profundo de la Palabra de Dios y sobre todo una relación íntima con nuestro Señor Jesucristo quién fue tentado en todo pero sin pecado (Hebreos 4:15)  El es nuestro Sumo sacerdote, quién está presto a interceder por nosotros pues se compadece de nuestras debilidades.

De manera que nuestras emociones como la ira, la tristeza, el dolor, la soledad, podemos manejarlas con la ayuda de Dios. Jamás debemos endurecernos a modo de no sentir nada en nuestros corazones, al contrario, debemos hacer buen uso de ellas pues Dios nos las ha dado para poder ser personas capaces de compadecernos de otras y poder ayudarles. De manera que cuando nos enojamos, depositemos en Dios todo lo que sentimos y perdonemos a las personas que nos han provocado a ira, probablemente nos traen recuerdos de cosas que han pasado en nuestra vida y han dejado heridas las cuales no han sido sanadas. No tratemos de vengarnos sino de pasar por alto la ofensa, y así estaremos en paz con Dios y con nosotros mismos y los demás. En ocasiones somos muy impacientes y nos falta amor para los demás.

La Palabra de Dios dice “Airaos, pero no pequéis, no se ponga el sol sobre vuestro enojo .  Con frecuencia nos enojamos y guardamos ese enojo por largo tiempo en lugar de sacarlo delante de Dios.  Si venimos a El nos dará  de su paz y sabremos de quién fue la culpa, si nuestra o de la otra persona, con seguridad tendremos que restaurar la relación, si fue con nuestro cónyuge o algún familiar o amigo, entre más tiempo pase será más difícil pedir perdón o perdonar.

No demos lugar al diablo y permitamos que llegue el atormentador poniéndonos alguna enfermedad, ya que la mayoría de males vienen como resultado de guardar esos sentimientos de ira, amargura, decepción,  o falta de perdón en nuestro corazón. A pesar de lo que hayamos vivido en el pasado , o lo que estemos pasando en la actualidad, es necesario que seamos compasivos, tiernos, amables con los demás.  Debemos gozarnos con los que se gozan y llorar con los que lloran (Romanos 12:15)  En nuestra calidad de creyentes no debemos dejarnos llevar por la dureza sino por el amor.  Así como nos trata el “Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos nosotros también consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados  por Dios” (2ª de Cor. 1:3-4)

Recuerde que los sentimientos forman parte del alma , esta a su vez está formada por la mente, la voluntad y las emociones.  Cuando aceptamos a Cristo en nuestro corazón, nacemos de nuevo, y no se nos prohíbe pensar, sino debemos aprender a renovar nuestros pensamientos con la Palabra de Dios, tampoco se nos prohíbe tomar decisiones, ni dejar de lado nuestros deseos, sino rendirle a Dios nuestra voluntad y decidir actuar según sus deseos bajo la guía del Espíritu Santo.

Así mismo sucede con las emociones.  Cuando nacemos de nuevo, no se nos prohíbe sentir, sino que debemos aprender a expresar esos sentimientos como corresponde.  Jesús en el huerto del Getsemaní sintió en su alma una intensa lucha entre sus emociones y lo que debía de hacer; la voluntad del Padre, pero decidió ir a la cruz por el gozo puesto delante de él (los que habrían de ser salvos por él)

Muy a menudo lo que uno intenta esconder en lo más recóndito de su ser se torna en tinieblas, permita que el Espíritu Santo ilumine su ser, mostrándole aquellas heridas que sufrió en el pasado y que a veces le trae vergüenza, culpa, enojo o tristeza. las heridas o traumas del pasado que se encuentran archivadas en nuestra mente, el sub-conciente, cosas más viejas están en el inconciente y probablemente usted las ha olvidado, pero eso no  es impedimento para que el Señor lo saque a luz y le sane. (1ª de Juan 1:7) “..pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de su hijo Jesucristo, nos limpia de todo pecado” No se olvide que Jesús es el Sol de justicia y en sus rayos nos trae salvación (salud)

Una de las señales más comunes de que andamos en la luz del Evangelio es que gozamos de buenas relaciones con todas las personas con las cuales entramos en contacto en nuestra vida diaria, incluyendo nuestro cónyuge y nuestros hijos. Si somos sinceros con Dios y nos exponemos a su luz, orando y ayunando con el propósito que el nos muestre esas cosas empolvadas en nuestra mente, veremos que la raíz es una mala o nula relación con nuestros padres terrenales. (A los cuales no hemos perdonado) Como resultado de eso sentiremos ausencia del amor del Padre, pues nunca pudimos acercarnos a él por no tener una adecuada imagen de él.  Por lo cual nuestra aceptación y auto estima están incorrectas, pues fuimos dañados en nuestra identidad.  Dios desea sanarnos y acercarse a nosotros, y hacernos sentir como su especial tesoro. ¡Sus hijos amados¡

Cuando no se reciben las necesidades básicas el alma manifiesta: amargura, rechazo, complejos, culpa, condenación,  falta de perdón etc.

¿En que grado hemos sido dañados en nuestro ser interior?  A continuación veremos varias áreas de conflicto, por las cuales tendremos que pedir perdón al Padre, y a otros si fuere necesario.

  • Conflicto de nuestras emociones (Estados de ánimo, sentimientos)

- Temor
Mateo 10:26-33  “Así que, no los temáis; porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse. Lo que os digo en tinieblas, decidlo en la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las azoteas. Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. ¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. Pues aun vuestros cabellos están todos contados. Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos. A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.”
Dios nos trae el crecimiento y a través de su Palabra nos da libertad, pues el perfecto amor echa fuera todo temor.

Gálatas 5:1  “Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.”

Ira (trae maldición)

Efesios 4:31 “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.  Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.”

- Ansiedad
1ª de Pedro 5:7  “Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros”
- Depresión
2ª de Corintios 4:1-18  "Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos. Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios. Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús. Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo".

Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros, que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos; llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos. Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.  De manera que la muerte actúa en nosotros, y en vosotros la vida.

Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos, sabiendo que el que resucitó al Señor Jesús, a nosotros también nos resucitará con Jesús, y nos presentará juntamente con vosotros. Porque todas estas cosas padecemos por amor a vosotros, para que abundando la gracia por medio de muchos, la acción de gracias sobreabunde para gloria de Dios.

Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas. (Alaba siempre al Señor)
Crecimiento en Cristo –Gozo, paz, paciencia….
Gálatas 5:22-24 “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.

- Desánimo y tristeza
Gálatas 6:9 “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos”
Crecimiento- Contentamiento
Filipenses 4:11  “No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.” (Demos gracias a Dios por todo, porque todo ayuda a bien a los que aman a Dios)

  • Conflicto de la voluntad

(La voluntad necesita ser desatada, si se puede dejar el pecado )

– Rebelión (porque como pecado de hechicería es la rebeldía y como idolatría es la obstinación)
1ª de Timoteo 1:9  “Conociendo esto, que la ley no fue dada para el justo, sino para los transgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas,”
Crecimiento – sumisión

Romanos 13:1-2  “Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.”
- Falta de auto-control, compulsivo
1ª de Corintios 3:1-3  “De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?
Crecimiento – Auto-control
Gálatas 5:23 ….mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.
- Falta de disciplina
2ª de Tes. 3:7,11  “Porque vosotros mismos sabéis de qué manera debéis imitarnos; pues nosotros no anduvimos desordenadamente entre vosotros, Porque oímos que algunos de entre vosotros andan desordenadamente, no trabajando en nada, sino entremetiéndose en lo ajeno. “
Crecimiento – Disciplina
1ª de Timoteo 4:7-8  “Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad; porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera.” (Vida de ayuno, oración y lectura de la Palabra)
Efesios 4:22-24 “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos,  y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. (No ser oidores olvidadizos, sino hacedores de la Palabra)

  • Conflicto en nuestras relaciones con los demás

– Rechazo (Ausencia de amor significativo, aceptación, respeto, seguridad )

Salmo 27:10  “Aunque mi padre y mi madre me dejaran , con todo Jehová me recogerá” (Me adoptará como hijo suyo)
Etapas y causas del rechazo: En el vientre de nuestra madre, pudimos experimentar rechazo por causas de embarazo no deseado, violación, preferencia de sexo, parto difícil o rechazo generacional. (nuestra madre no fue reconocida por su padre y esa sensación la transmite a su bebé.)
En la niñez: Por falta de atención y cuidado de los padres, impedimentos físicos, palabras hirientes y crítica constante, abuso físico, verbal y emocional, abandono de los padres, falta de amor, caricias y halagos, control y dominio excesivo, sustitución de amor por regalos, hogares destruidos, divorcio, pobreza extrema, padres adictos a drogas y otros vicios.
En la adolescencia: exceso de disciplina, abuso sexual o mental, presión y soborno para que salga bien en la escuela, ser avergonzado en público, familia muy pobre o hijo de adictos, sobrecarga en los trabajos de casa, presión y control excesivo, presión de grupo por los compañeros de escuela.
En la edad adulta: puede sentirse rechazo por tener un aborto planificado o no. inhabilidad para tratar con el menosprecio, verguenza por defectos físicos, desastres financieros, ser aislado de la familia, inhabilidad para comunicarse.
En el matrimonio: Divorcio, esterilidad, muerte del cónyuge.
Podemos ser libres de rechazo al perdonar, sobre todo cuando nos identificamos con Cristo quien también fue rechazado.
Isaías 53:1-4  “¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová?  Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos.  Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.  Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.”
Juan 1:11  “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.”
Efesios 2:1-3 “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás” (Jesús no nos rechaza, él nos ama)
Crecimiento- Aceptación
Romanos 5:8; 15:7 “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” (Somos aceptos en el Amado, nadie nos ama tanto como Dios.)  “Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios.”
Conflicto - No perdonar
Colosenses 3:1-3   “Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.  Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.  Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios”.
Crecimiento – Perdonar
Jeremías 31:34  “…porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado”
Efesios 4:32  “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.” (Si no perdonamos, Dios no nos perdona)
– Egoísmo
Filipenses 2:1-5  “Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa.  Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo;  no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.  Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,”
1ª de Corintios 10:24  “Ninguno busque su propio bien, sino el del otro”.
Crecimiento – Amor Fraternal
Romanos 12:10  “Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros.”
Filipenses 2:1-5  “Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa.  Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo;  no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.  Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,”

Cuando no perdonamos  brota una raíz de amargura, y esta se manifiesta en quejas y murmuración, estallamos en ira fácilmente y siempre sacamos las cosas del pasado que nos han hecho. Esta raíz de amargura termina aislándonos de los demás. (dejamos de ir a la Iglesia) como consecuencia de esa amargura nos apartamos de la fe, y en ocasiones es la causante de muchas enfermedades físicas (presión arterial alta, diabetes,  corazón enfermo, artritis etc….La amargura encierra a las personas en una prisión. No olvidemos que el corazón alegre hermosea el rostro. pero la tristeza y la amargura secan los huesos.

Cuando nos abrimos al Señor y le permitimos que comience a limpiar y a sanar nuestra alma, nos daremos cuenta de que cada vez mejora nuestra relación con los demás.  Desde luego que esto no sucede de la noche a la mañana, esto es un proceso que se llevará paso a paso. Solamente siendo totalmente honestos con Dios, lograremos llegar a la raíz de nuestro problema, talvez su necesidad es de amor, de aceptación, perdón, protección autoestima o elogio. No trate de conseguirlo de los demás, estas cosas solo se las puede dar Dios, tampoco se oculte detrás de una máscara: no se aísle, no trate de llamar la atención de los demás hacia su persona, no sea demasiado susceptible, pues solo conseguirá ahuyentar a los otros, tampoco sea muy posesivo ni perfeccionista, no caiga en el engaño de la crítica hacia los otros para así justificarse, ni proyecte en otros sus conflictos y temores. ¡Quítese la máscara¡ renuncie a ella. y pídale perdón a Dios y a los demás.

1ª de Juan 1:8-9  “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados , y limpiarnos de toda maldad”

No sienta lástima de si mismo, levántese con poder sobre su circunstancias, todos hemos sufrido de una u otra manera, es tiempo de borrar o romper la hoja de su pasado, empiece una nueva hoja, empiece una nueva vida, ahora somos nuevas criaturas.

Si no está contento con lo que es, y busca tener valor, ya no busque más, usted vale la Sangre de un rey, del rey del universo nuestro Señor Jesucristo. Usted es un hijo de Dios.   Si no se puede perdonar,  acepte la sangre de Jesús, el nos perdonó todos los pecados y los echó al fondo del mar.  Si no se logra aceptar, crea la palabra de Dios, somos aceptos en Jesús. Si fue herido en su sexualidad, perdone al  ofensor, si fue rechazado desde el vientre, perdone a sus padres, Dios lo cuidaba desde el vientre de su madre. Dios permitió que usted naciera porque tenía grandes planes para su vida. Ser parte de la familia de Dios y extender el Reino de Dios en esta tierra. ¡El Espíritu Santo le sana,  le restaura y suple todas sus necesidades¡

Oración:
Hoy decido perdonar y permitirle al Espíritu Santo restaurar mi vida, perdono a toda persona que me ha herido y en el Nombre de Jesús rompo toda atadura en mi vida que me ha provocado el rechazo y me declaro libre de toda maldición generacional, pues Jesús llevó toda la maldición en la cruz del calvario. Perdóname Señor, lávame con tu sangre preciosa y restaura mi vida.

(Ore leyendo el Salmo 139)
Oh Jehová, tú me has examinado y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; Has entendido desde lejos mis pensamientos.  Has escudriñado mi andar y mi reposo, y todos mis caminos te son conocidos.  Pues aún no está la palabra en mi lengua y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda.  Detrás y delante me rodeaste, y sobre mí pusiste tu mano. Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; Alto es, no lo puedo comprender. ¿A dónde me iré de tu Espíritu?
¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú;
y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del alba
y habitare en el extremo del mar, Aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra. Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán. Aun la noche resplandecerá alrededor de mí. Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día; Lo mismo te son las tinieblas que la luz. Porque tú formaste mis entrañas;  Tú me hiciste en el vientre de mi madre.   Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras. Estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo, Bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas. ¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos!  ¡Cuán grande es la suma de ellos! Si los enumero, se multiplican más que la arena. Despierto, y aún estoy contigo. De cierto, oh Dios, harás morir al impío; Apartaos, pues, de mí, hombres sanguinarios. Porque blasfemias dicen ellos contra ti; Tus enemigos toman en vano tu nombre. ¿No odio, oh Jehová, a los que te aborrecen, y me enardezco contra tus enemigos?  Los aborrezco por completo; Los tengo por enemigos. Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.

Bendiga y no maldiga
Mateo 5:43-44  “Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo.  Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen”
Lucas 6:28  “Bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian.
Romanos 12:14  “Bendecid a los que os persiguen, bendecid y no maldigáis”

¿Está usted enojado con Dios? ¿Se ha preguntado alguna vez, por qué no intervino Dios y dejó que algo tan feo le pasara?..Dígaselo a él, Dios no se va a enojar, perdone a Dios, él no necesita que usted lo perdone, porque él es justo y solamente él sabe cuáles son los propósitos que  tuvo para no intervenir, pero usted necesita desatar sus emociones y decirle como se sintió… Llore y Dios comprenderá su corazón, lo sanará, lo arrullará.

Manténgase firme y constante, no deje que sus emociones lo traicionen, no le de lugar al pobrecito Yo.  Traiga inmediatamente la palabra de Dios a su vida, y el Espíritu de Dios le ayudará. Renuncie al espíritu de rechazo y declare su libertad en Cristo Jesús.

Salmo 91
“El que habita al abrigo del Altísimo. Morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré.  El te librará del lazo del cazador, de la peste destructora. Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad. No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día, ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya. Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; Mas a ti no llegará.

Ciertamente con tus ojos mirarás y verás la recompensa de los impíos. Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación, no te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada. Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra.

Sobre el león y el áspid pisarás; hollarás al cachorro del león y al dragón. Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. Me invocará, y yo le responderé con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré. Lo saciaré de larga vida, y le mostraré mi salvación.