|
2ª. Crónicas 7:14
"Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro. Yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra."
1. Diferenciar entre oración e intercesión. La oración es la elevación del alma hacia Dios , para adorarlo, alabarlo, darle gracias, pedirle perdón, piedad, misericordia, favores y necesidades a favor nuestro, es el ofrecimiento de las emociones y deseos del alma hecho a Dios en el Nombre y por la mediación de Jesús. Es la comunicación de nuestro corazón con Dios, es el alimento del alma. La intercesión es todo esto mismo pero pidiendo por otras personas, por nuestra congregación, por nuestra nación o por el mundo entero. Sintiendo compasión, dolor, amor y misericordia por esa persona o causa que nos apesadumbra hasta el punto de llegar a una agonía o dolor de parto por lo que estamos intercediendo, siendo el Espíritu Santo, el que nos guía. SI NO SENTIMOS ESTO, NO ESTAMOS INTERCEDIENDO. Al interceder debemos de tener la convicción de que Dios nos oye y nos responde.
2. La manera de interceder es personal, pues no hay técnica especial en la oración. Lo que importa es la fe, la obediencia, la entrega, y el desinterés personal o de cualquier clase. La intercesión debe ser una actitud voluntaria impulsada por el amor de Dios; el amor ágape. Todo hijo de Dios tiene que tener ese amor, pues es su manera distintiva (Rom 5:5) Nunca debe ser hecha por compromiso, imposición o compensación económica, pues la retribución viene de Dios. Para algunos es más bien un llamado en su corazón. (Lucas 6:38; 1ª. De Cor. 9:10).
3. He aquí algunos principios básicos: Con nuestro entendimiento. Orando con nuestras propias palabras basados en la Palabra de Dios. Usando nuestra mente, pensando, entendiendo y sabiendo por lo que intercedemos. Orando en el Espíritu: (1ª. De Cor. 14:2) No entendemos por lo que estamos intercediendo, pero El sí. Interceder orando en lenguas, también tiene como propósito: Magnificar a Dios (Hechos 10:46). Nos edifica espiritualmente (1ª. De Cor 14:4) y nos da reposo (Isaías 28:11-12).
Se puede interceder en voz alta, en voz baja, como un murmullo; o con el pensamiento. De cualquier forma que se haga la oración va dirigida a Dios.
Es mejor si logra llegar a la presencia de Dios, en adoración y alabanza sin distraerse con los estorbos que trate de ponerle en su mente el enemigo, para sacarlo de su propósito de interceder. Nunca se deje poner duda, incredulidad, depresión o angustia innecesaria que no sea por la causa que está pidiendo. Luego entregue al Señor su carga, no se quede con ella demasiado tiempo pues esto no es el plan de Dios. Cuando entre a pedir por áreas de pecado en otras personas, no se olvide de examinar primero su corazón y pedir perdón por ese pecado. Pues estamos poniéndonos en la brecha entre el pecador y Dios.
|