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Cuando Josué pasó a la tierra prometida junto con otros espías, vieron todos el mismo panorama; una tierra llena de bendiciones, pero llena de gigantes. El reporte que estos trajeron de regreso fue negativo por parte de 10 de ellos, con excepción de Josué y Caleb que tenían fe en un Dios Poderoso y vieron sin incredulidad que podían vencer a esos gigantes.
Así es nuestra vida, muchas veces hay gigantes dentro de nuestro corazón los cuales nos atemorizan y esclavizan, estos son áreas que no hemos permitido que el Espíritu Santo y la Palabra de Dios las saquen de nuestro corazón.
“EL DESIERTO” Veamos la manera en que Jesús venció a Satanás en el desierto al cual fue llevado después de ser bautizado y antes de comenzar su ministerio en esta tierra.
Mateo 4:1-11 (Se entiende por este desierto a un lugar seco, al cual Dios nos guía para pasar por un proceso de refinamiento , es como una escuela, presta atención, es un lugar entre dos lugares, tenemos que pasar por el medio para llegar a otro lugar, allí encontramos al enemigo, y allí tendremos que decidir lo que vamos a hacer) “ Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. -Él respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra. - Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios. Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían”.
Satanás tiene una misma estrategia, hacerle creer que la bondad de su Padre no era cierta para con él. Asimismo fue con Eva, se presentó como alguien “bueno” y la engañó haciéndole creer que era su salvador. Logró que ella creyera que Dios quería retener alguna bendición para El (esto es lo que el diablo quiere que creamos)
Si el diablo logra meter duda en nuestro corazón de la bondad de Dios, de su habilidad, de su provisión, o de su amor perderemos la Unción. Si dudamos de la bondad de Dios, y sus decisiones, perderemos nuestra relación de hijo que clama Abba Padre. Queremos provisión inmediata y muchas veces de acuerdo a la concupiscencia de nuestro corazón y si el Señor no viene inmediatamente como siervo a proveernos; nos enojamos o nos hacemos para atrás (Deseo de la carne)
Hay que aprender a esperar en el Señor, de lo contrario queremos tomar por nuestros medios aquello que deseamos y el diablo lo sabe, es por eso que quiere destruir nuestra confianza en la bondad de Dios para que rompamos nuestra comunión con El, y esto jamás lo debemos permitir. (Deseo de los ojos).
Para Adán debió ser muy doloroso perder su comunión con Dios, para nosotros mantener esa dulce relación debe ser motivo suficiente para abrazar la cruz.
La tercera tentación es el proceso de rendir adoración al diablo, Satanás quiere que le sirvamos (porque o somos siervos de la justicia o siervos del pecado) _ El dijo a Jesús: “Si eres Hijo de Dios ….(y tienes un buen Padre) te daré todos los reinos del mundo si me adoras (Todo era de Jesús) . Satanás le pidió su Vida a Jesús.
Cuando uno se aleja de la relación con Dios, empezamos a servir a otros dioses (dinero, nuestra pareja, nuestro YO etc.) Escrito está_ Mi Dios dice -“Vete de mí Satanás” >Alíneate a la Palabra de Dios<.
La Escritura dice que Satanás se alejó por un tiempo…. ¡Hay una guerra y tienes que pelear!
Hay otras situaciones por las cuales Dios nos lleva al desierto, algunas de las causas es nuestro orgullo y nuestra autosuficiencia, el Señor nos quebranta y transforma la dureza de nuestro corazón cuando nos rendimos a El.
En el libro de Oseas: 2:14-23 dice: “ Pero he aquí que yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón. Y le daré sus viñas desde allí, y el valle de Acor por puerta de esperanza; y allí cantará como en los tiempos de su juventud, y como en el día de su subida de la tierra de Egipto. En aquel tiempo, dice Jehová, me llamarás Ishi, (Mi marido) y nunca más me llamarás Baali. (mi Señor) Porque quitaré de su boca los nombres de los baales, y nunca más se mencionarán sus nombres.
En aquel tiempo haré para ti pacto con las bestias del campo, con las aves del cielo y con las serpientes de la tierra; y quitaré de la tierra arco y espada y guerra, y te haré dormir segura. Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia. Y te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás a Jehová.
En aquel tiempo responderé, dice Jehová, yo responderé a los cielos, y ellos responderán a la tierra. Y la tierra responderá al trigo, al vino y al aceite, y ellos responderán a Jezreel. Y la sembraré para mí en la tierra, y tendré misericordia de Lo-ruhama; y diré a Lo-ammi: -Tú eres pueblo mío, y él dirá: - Dios mío.
Así es mi querida amiga, aunque te encuentres pasando por un desierto no te desanimes, el Señor nos lleva de la mano, se fiel hasta la muerte y El te dará la Corona de la Vida.
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